En 1998 se liberalizaron las telecomunicaciones en España. A partir de este momento ONO pudo entrar a competir en los concursos convocados tras la entrada en vigor de la Ley General de Telecomunicaciones por Cable 42/95. A cada compañía solicitante se le adjudicaron una serie de territorios en los que comenzar el despliegue de la red. Entre 1996 y 1998, ONO obtuvo las licencias necesarias para prestar los servicios de televisión y telecomunicaciones por cable en Valencia, Castellón, Alicante, Murcia, Cádiz, Huelva, Cantabria, Mallorca y Albacete a través de su red propia y alternativa a la del operador dominante.
A medida que la compañía desplegó en sus regiones su propia red de última generación, los consumidores comenzaron a poder elegir y a conocer las ventajas de los servicios ‘triple play’. A finales de 2002, ONO ya estaba presente en aproximadamente uno de cada tres hogares preparados para recibir sus servicios. Un año más tarde ganó la licencia para operar en Castilla – La Mancha y en 2004 adquirió el operador de telecomunicaciones Retecal, perteneciente a Castilla y León.
En 2005 dio el salto definitivo para adquirir las dimensiones nacionales de las que actualmente goza. Compró la empresa de telecomunicaciones Auna, que era la única que desplegaba red propia de cable en las regiones donde no estaba ONO. De esta manera fusionó sus servicios con los de otra gran compañía para dar lugar a la empresa que conocemos hoy día, una empresa con gran capacidad de prestar servicios, de dar ventajas a sus clientes y de dar respuesta a sus necesidades con soluciones fiables y de alto rendimiento.
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